La Copa de la verbena de San Juan

La gran época del Espanyol femenino nació un 23 de junio de 1996, contra todo pronóstico, y con un doblete de Raquel Cabezón, hoy responsable de reflotar la sección.

Cumple Raquel Cabezón su tercera semana como responsable del fútbol femenino del Espanyol, al que trata de devolver a lo que fue. Un equipo campeón. Y a buen seguro que en la verbena de San Juan de este martes rememorará esa otra noche del 23 de junio en que todo empezó. Un sueño que se hizo realidad. Y ella lo comandó, con solo 17 años.

Casi por sorpresa, o al menos sin entrar en las apuestas de muchos entendidos en un fútbol femenino lamentablemente con todavía mucho camino por recorrer, se coló el Espanyol en la final de la Copa de la Reina de 1996, que se iba a disputar cerca de casa, en el Olímpic de Terrassa. Pero tampoco en esa cita serían favoritas las blanquiazules, que aún no habían logrado ninguno de los títulos que las harían grandes, ya que se enfrentaban con el mejor equipo del momento: el Oroquieta Villaverde.

Las madrileñas eran las vigentes campeonas y habían encadenado cuatro finales, muestra de una hegemonía que también se trasladaba a la Liga, que habían conquistado en otras tres ocasiones. Su potencial se engrosó cuando a mediados de los noventa se aprovecharon de la disolución temporal del Atlético de Madrid, hoy uno de los dominadores del fútbol femenino.

Pero nada es lo que parece y, con Ramon Català y Xavi Álvarez en el banquillo, el Espanyol dio la campanada, con dos goles de Raquel Cabezón antes del descanso y otro, la puntilla de Esther Torner, poco antes de terminar el partido. Aunque el encuentro se disputó al mediodía, la celebración se alargó hasta la verbena y más allá.

No en vano, fue la primera Copa de la Reina para un Espanyol que repetiría la temporada siguiente, de nuevo sin ser favorito, ante el Atlético Málaga, y que acabaría sumando seis, la última en 2012. Joana, Sonia, Montse, Dolors Ribalta, Esther Arribas, Raquel Cabezón, Isabel Castanera, Esther Torner, Lorena, Toni y Susana, más los recambios de Carmen, Ana y Sandra Sabaté, fueron las responsables de ese éxito del San Juan de 1996.

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